Historia

El territorio que ocupa el actual concejo de Piloña fue habilitado por el hombre desde los tiempos paleolíticos.

Los diversos restos arqueológicos encontrados en las cuevas piloñesas de Aviao, en Espinaredo y la de Sidrón en el Cantu Llanderu, demuestran que el territorio que hoy ocupa el concejo, fue habitado desde tiempos prehistóricos.

Los vestigios megalíticos se extienden por toda su geografía, poniendo de manifiesto una intensa ocupación como lo demuestran los diferentes estudios arqueológicos realizados.

Los Castros, pertenecientes a la Edad de Hierro, cuyo objeto era facilitar la defensa de su enclave, también están presentes en nuestro concejo; sirvan como ejemplo el castro de Argandenes, el de la Forca en Lodeña, el Cierrón en Castiello, el del Picu Viyao y el de la Coroña de Castru, situado entre nuestro concejo y los de Nava y Cabranes.

De la época romana destacamos la diadema de Moñes, considerada como una de las muestras de orfebrería más importantes de Asturias, así como las estelas de Borines y Villamayor.

La Batalla de Covadonga abre una nueva página de nuestra historia. De esta época subsiste, reflejada en nuestro escudo, una antigua tradición: Pelayo acompañado por un único escudero y perseguido por los moros, cruzó el río por Pialla, pero su escudero al llevar el río mucha agua no se atrevió, así fue que el rey Pelayo lo animaba con estas palabras: "Adelante mi escudero, que mi caballo pie halla".

Aunque no se corresponden exactamente con los actuales, es en el siglo XII cuando empiezan a aparecer en documentos oficiales los límites del concejo; esto sucede así dado que muchos pueblos como Sorribas, Miyares, La Bárcena, Cardes y Lodeña, pertenecían a diversos Cotos o Señoríos independientes.

Con el paso del tiempo, la división territorial ha sufrido diversos cambios hasta llegar a la demarcación actual, que consta de 24 parroquias.